Queen Melusine es un taller de bordado contemporáneo y objetos textiles para el hogar, con base en Buenos Aires y envíos a todo el país.
Cada pieza empieza como un dibujo en papel: se traslada a la tela con papel de transferencia y se cose con punto cadena, nudo francés y puntada lineal. Trabajamos sobre lino crudo y algodón, con una paleta de verde oliva y mostaza suave que deja ver la trama y el paso de la aguja. Manteles individuales, fundas de almohadón, paños de cocina, cuadros con bastidor y kits de iniciación con hilo, aguja y patrón impreso forman el catálogo del taller.
Los pedidos personalizados se cotizan según tamaño, cantidad de colores y plazo.
Escribinos para consultar por una pieza o un encuentro Conocé el taller y su recorrido, o mirá cómo trabajamos en nuestra historia.
En Queen Melusine cada objeto sale de un boceto en papel que después se traslada a la tela con papel de transferencia y se cose con punto cadena, nudo francés o puntada lineal. No hay dos piezas idénticas: la trama del lino crudo y del algodón marca el ritmo de cada puntada, y eso se nota cuando la pieza llega a la mesa o al sillón.
El punto cadena dibuja una línea continua sin cortar el hilo, así que el motivo recorre todo el borde del textil sin saltos. En un individual de lino crudo eso ordena la mesa sin competir con la vajilla, y el mismo trazo se sostiene cuando la pieza se mira desde el otro extremo del ambiente.
El nudo francés se cose enroscando el hilo sobre la aguja y vuelve al mismo punto: queda un volumen redondeado que se apoya distinto sobre el algodón. Agrupado en racimos separados, deja respirar la superficie y evita que la funda se ponga rígida contra el relleno.
La puntada lineal avanza en pasos regulares y en los paños de cocina fija el dobladillo además de decorarlo. Se cose con hilo de algodón para que envejezca al mismo ritmo que la tela, que se ablanda con los lavados y sigue siendo absorbente.
Los cuadros parten de un dibujo en papel que se ajusta antes de la primera puntada y después se tensa en bastidor de madera. Se montan sin vidrio a propósito: así se aprecia el relieve del hilo y la textura del tejido, que es la parte que una lámina impresa no puede dar.
Para encargar una pieza conviene tener a mano las medidas del mueble o de la pared, los colores de hilo elegidos sobre una muestra de tela real y el plazo en el que se necesita. Con tamaño, paleta y tiempo definidos se arma la cotización y se comparte un boceto antes de coser.
Si querés ver cómo se trabaja antes de encargar algo, podés conocer quiénes sostienen el taller o escribirnos desde la página de contacto para consultar por una pieza o por el próximo encuentro.
Antes de la primera puntada hay una conversación corta y bastante concreta. La pieza empieza como un boceto en papel: ahí se define el dibujo, la proporción y qué zonas van a llevar punto cadena, nudo francés o puntada lineal. Después ese dibujo se traslada a la tela con papel de transferencia y recién entonces se cose. Trabajamos sobre lino crudo y algodón, y la elección de la tela cambia bastante el resultado, así que conviene definirla temprano.
Las medidas del mueble o de la pared donde va a vivir la pieza, una idea de la paleta que ya existe en el ambiente y una referencia de para cuándo la necesitás. Con esos tres datos se puede armar una propuesta seria en lugar de una estimación suelta.
El mismo tono de hilo se lee distinto según la luz del lugar, así que la paleta se elige sobre una muestra de tela real y no sobre una pantalla. La cantidad de colores también incide en el tiempo de costura: un dibujo de dos tonos no se trabaja igual que uno de seis.
La cotización de un pedido personalizado se arma con tres variables: tamaño, cantidad de colores y plazo. No hay una lista fija porque cada encargo cambia el dibujo y la densidad de las puntadas. Preferimos decir esto de entrada antes que dar un número que después no se sostiene.
Si querés empezar por algo más simple, el kit de iniciación trae hilo, aguja y patrón impreso con las tres puntadas explicadas. Y si preferís ver el oficio antes de encargar, podés escribirnos y contarnos qué tenés en mente.
Escribir al tallerCada encargo empieza por una conversación y termina con una pieza de tela en las manos. Estos son los pasos que siguen quienes nos escriben, tanto por una pieza del catálogo como por un pedido a medida o un lugar en el taller.
Podés consultar por una pieza ya bordada, por un kit de iniciación, por el taller del sábado o por un encargo a medida. Si es para un mueble o una pared concreta, conviene tener a mano las medidas: son el primer dato que ordena todo lo demás.
Para un pedido personalizado se revisan las medidas, se eligen los hilos sobre una muestra de tela real y se acuerda cuánto tiempo hay para trabajar. Esos tres datos son los que definen la cotización, porque la cantidad de colores y la densidad de las puntadas cambian el trabajo que lleva cada pieza.
El diseño arranca dibujado en papel. Te lo compartimos para ajustar proporciones, motivos o detalles antes de pasarlo a la tela con papel de transferencia. Recién cuando el boceto queda cerrado empieza la costura con punto cadena, nudo francés o puntada lineal, según lo que pida el dibujo.
El trabajo se hace en el taller, en Buenos Aires. Las piezas listas del catálogo se despachan en el día, y los encargos a medida se coordinan cuando la costura termina. Si preferís retirar o acordar el envío, lo vemos por correo o teléfono.
Los encuentros presenciales son los sábados por la tarde, en grupos de hasta ocho personas y con los materiales incluidos. Para quienes prefieren avanzar desde casa, la versión grabada llega con el patrón impreso y las indicaciones de las tres puntadas básicas.
Si querés ver primero cómo se trabaja un encargo a medida, podés leer más en nuestra historia de taller, o escribirnos directamente desde contacto.
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